E l camino de Ida (2013), la última novela de Ricardo Piglia ( Adrogué , Buenos Aires, 1940), habla del aburrimiento como una manera de ejercer la violencia desde el palco de la corrección política. En ella, Emilio Renzi , alter ego habitual del autor desde su famosa opera prima –Respiración artificial (1980 )– , sigue embarcado en un viaje a la clave del otro, ahora con tintes policíacos en un campus estadounidense.
Ricardo Piglia. El camino de Ida. Anagrama, Madrid, 2013. 296 pp.
La aparición de Renzi no será la única coincidencia con la novela que lo hizo famoso. La investigación sobre la muerte y las razones de una amante, Ida Brown, ocupará el puesto que en su momento desempeñó la búsqueda de un familiar desaparecido –Marcelo Maggi –. De la misma manera, ambas historias desembocan en el hallazgo de un personaje alucinante con cuya conversación culmina la obra. En Respiración artificial este papel recayó sobre Tardewsky , el brillante jugador de ajedrez; en la novela que nos ocupa, se trata del talento matemático Thomas Munk , un trasunto literario de Theodore John Kaczynski , alias Unabomber . Hasta aquí el parecido razonable de Piglia consigo mismo. Más allá de esto, mientras la primera novela persigue la reconstrucción de la memoria familiar de Renzi como una metáfora sobre la revisión de la historia argentina, esta otra se escribe desde la certeza de que toda persecución idealista es en vano. La decisión de Piglia por revisitar sus propias claves temáticas y estructurales se justifica así desde el título de la novela: El camino de Ida ya no es el camino de Renzi , quien está de vuelta de todo proyecto revolucionario y cuya escritura constata la abulia de una sociedad abocada al tedio.
En este sentido, el mayor hallazgo de la novela tal vez sea su localización. De Argentina pasamos a New Jersey, Estados Unidos. Renzi es contratado como visiting professor por el Modern Culture and Film Studies Department de la Taylor University , con el objeto de impartir un curso sobre la etapa argentina de W. H. Hudson. La idea del protagonista es aprovechar el sosiego del césped universitario para superar un divorcio reciente, y ahí es donde el autor asesta la puñalada: en la academia ya no existe el ocio, sólo el aburrimiento que media entre una reunión departamental, el chismorreo posterior por el pasillo y la llegada a un aula con alumnos mediocres o con un sentido de la ironía hipertrofiado. El campus de Renzi es un espejismo, sostenido por una burocracia intelectual altamente especializada y profundamente abatida. Sólo Ida Brown, profesora estrella del departamento, parece conocer el camino que atraviesa el humo, y ello constituye el gran tema de la novela: cómo se sobrevive al sopor, cómo se existe en la mentira.
La relación de Renzi e Ida parte de las convenciones de la novela sentimental, lo cual es una lástima. Piglia juega la carta de convertirlos en amantes que ocultan sus actividades al departamento y se encuentran en hoteles apartados. El cliché funciona en parte, pero se le da más peso a esto que a las conversaciones entre ambos, lo cual hace que el supuesto camino de Ida, sus motivaciones y su desarrollo vital e intelectual, sean el aspecto más irrelevante de la novela, pese al título. Su muerte repentina es un disparatado recurso para introducir al otro gran personaje de la historia, Thomas Munk , un matemático excepcional que abandona la academia y procede a organizar y ejecutar una serie de asesinatos selectivos entre la población universitaria. Ida es el hilo conductor hacia este personaje que, poco a poco, irá cobrando mayor protagonismo y cuyo Manifiesto sobre el capitalismo tecnológico promete la restitución del ocio y la abolición del aburrimiento, si es que eso es posible.