L a desaparición del paisaje (2015), el tercer libro de Maximiliano Barrientos publicado con la Editorial Periférica, es una novela de una profunda violencia poética. Las conexiones que establece entre lo violento y lo bello, el pasado y el presente, el olvido y el trauma hacen de ella una obra rica, compleja y profunda.

El personaje principal, Vítor, regresa de Chicago a Santa Cruz después de errar por más de una década en el norte. “Cuando estaba perdido en Estados Unidos soñaba con mi padre”, son las primeras palabras de la novela. Vítor no solo se marchó, sino que literalmente desapareció y esto marcará su relación con las personas que ama. El reencuentro con lo que dejó no es fácil: se trata del redescubrimiento de sus secretos y temores, y de volver a escribir la historia de sí mismo con todo el peso del pasado.

Maximiliano Barrientos. La desaparición del paisaje. Editorial Periférica, Madrid, 2015. 267 pp.

Maximiliano Barrientos. La desaparición del paisaje . Editorial Periférica, Madrid, 2015. 267 pp.

Su padre ha muerto, pero su presencia todavía es constante en la casa, como un fantasma, ya sea como un recuerdo vivo en la mente de todos, en las botellas de Jameson vacías que guarda María –su última pareja– en su armario o en las palabras de su propio diario. Después de la muerte de su primera mujer y madre de Vítor, el padre pierde toda esperanza en el mundo. Inmerso en su propia desilusión, es testigo de su autodestrucción. Sin embargo, el padre no es un hombre cínico; por el contrario, ha caminado sobre una fina línea entre su propia eliminación y la responsabilidad de enseñar a sus hijos a vivir. Esta extraña dicotomía lo hace un personaje difícil. No en vano, dos de las escenas más bellas de la novela son aquellas entre el padre y los hijos: una en la que la familia está de vacaciones en el mar y el padre levanta a su hija en el agua, le enseña a perder el miedo; y otra, en la que padre e hijo experimentan una presencia inexplicable en el cielo y guardan este secreto de lo inexplicable como una muestra de complicidad entre ambos.

El regreso de Vítor implica tanto un extrañamiento como la reconstrucción del espacio emocional que dejó atrás. El tío de Vítor, un hombre alcoholizado, violento, que estuvo enamorado de la primera esposa de su hermano, espera la muerte solitario, enfermo y derrotado. Este es uno de los principales vínculos de Vítor con la memoria de su padre. Su tío le ayuda a reconstruir la figura del padre no solo a través de las palabras sino de su propia vida, de su propia decadencia. Por otro lado, siendo testigo del silencio brutal de Vítor durante los últimos años, Fabia, su hermana, se encuentra ante una disyuntiva tras el regreso de su hermano: el perdón o el orgullo.

El reencuentro significa volver a levantar aquello que ha sido derrumbado por el tiempo. Laura, el amor juventud de Vítor, se ha casado, tiene una hija, pero es una mujer infeliz. Al igual que con su familia, el reencuentro no es fácil sino violento. La presencia de Vítor la pone también en una disyuntiva: mantener su estabilidad matrimonial o la posibilidad de fugarse con este. Las cosas y las personas que Vítor dejó antes de marcharse continúan en su mismo lugar, pero han adquirido una tez diferente. Aquel mundo no es el mismo. Y son estos cambios, y el propósito de darle sentido a ellos, el gran desafío de Vítor.

La desaparición del paisaje es una narrativa marcada por la responsabilidad no solo con el pasado, sino con el presente y con aquellos que nos necesitan. El regreso significa abrir heridas, encontrar fantasmas que se creían muertos, pero también sellar cuentas. Muchos años después de haber sido testigos de una violación en su juventud, Vítor y su viejo amigo Alberto deciden castigar al victimario. Es la culpa de su silencio lo que los lleva a embarcarse en una sangrienta aventura. Más adelante, en una escena desgarradora, Vítor toma el Ford Galaxy de su padre y empieza a conducir hasta que encuentra un coche accidentado en la carretera, con una pareja dentro: la mujer muerta y el hombre agonizante. “El colla cerró el único ojo que podía controlar. Se ahogaba. Escupía flema y sangre y al abrir la boca vi que le faltaban los dientes, quería decir algo y no salían palabras, solo había la goma brillosa –sanguinolenta– de sus encías” (100). Vítor lo ayuda, lo salva de su muerte inminente.

Buena parte de esta novela fue trabajada por Maximiliano Barrientos durante su estancia en Iowa City como estudiante de la maestría en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Iowa y bajo el patrocinio de la beca Iowa Arts Fellowship. La desaparición del paisaje , en particular, y su obra en general, está influenciada por una gran cantidad de escritores norteamericanos (algunos de los cuales también han pasado por Iowa City). Leer esta novela es encontrar un poco de Carver, Cheever, Yates, Ford, McCarthy, Faulkner. Su escritura está marcada por descripciones casi cinematográficas de grandes espacios abiertos, personajes comunes y familiares construidos desde lo íntimo hacia lo exterior; por diversas voces narrativas que sin embargo, se articulan para formar una unidad. Barrientos es un escritor cuyo uso del lenguaje es difícil de categorizar: el lector puede encontrar diálogos cortos, precisos y claros, y al mismo tiempo monólogos largos, complejos y sin puntuación. Esta heterogeneidad hace de la novela un texto rico e imprevisible; genera una estructura narrativa eficaz y contundente.

La desaparición del paisaje articula lo casi imposible: lo desgarrador con la esperanza. “Todo va a estar bien”, le grita Vítor a María después de que ella encuentra el auto lleno de sangre una mañana.


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