Sobre abierto . Rafael Cadenas, Pre-Textos, España, 2012. 80 pp.
S obre abierto es el más reciente libro del venezolano Rafael Cadenas, autor de más de una decena de poemarios, entre los que destacan Los cuadernos del destierro (1960), Intemperie (1977) y Gestiones (1992), así como varios libros de ensayos en torno al lenguaje y la literatura. En los años 2000 y 2007 fueron publicadas sendas ediciones de sus obras reunidas por parte de las editoriales Fondo de Cultura Económica y Pre-Textos, respectivamente. En 2005 vio la luz El taller de al lado , donde se recoge el conjunto de sus traducciones.
Sobre abierto contiene cincuenta y tres poemas, distribuidos en tres secciones de tamaño decreciente. En la primera de ellas, Cadenas ofrece veinticinco poemas en los que reflexiona sobre la poesía y la literatura, y la relación de ambas con la vida, con la realidad. El primer poema del libro resulta significativo a este respecto. Cadenas expresa en él la dificultad de la tarea del poeta, esto es, la dificultad de abarcar el mundo exterior con un instrumento tan imperfecto como es el lenguaje. Ahora bien, esa dificultad no lo aleja de su labor, aunque tampoco le permite llevarse a engaño respecto a sus posibilidades: Pocas palabras / tienes / a mano, / no obstante / deben bastar / para tender / tu arco / ante la oscura / diana. / Pero / ha de ser sin intención / de acertar. Predominan en esta primera parte los poemas breves, de tintes contemplativos, más cercanos al haiku que a la tradición occidental, algo que no debe sorprender en un autor que siempre se ha sentido interesado por la religiosidad y las filosofías orientales. Las referencias a Basho, maestro del haiku, son constantes. Así ocurre, por ejemplo, en el poema siguiente, donde Cadenas lo menciona para recordarnos la humildad que debe presidir toda tarea poética: No desdeñes nada. / Una rana dio a Basho / su mejor poema. O en el inmediatamente posterior, en el que la famosa guindilla alada del japonés se convierte en una cayena arrastrada por la lluvia: Esta mañana / sobre el pequeño / Volkswagen / dejado en el jardín / reluce / entre gotas de lluvia / una cayena. Poesía de la naturaleza, poesía del paisaje cotidiano, ante los cuales la literatura poco puede ofrecer.
En la segunda sección del libro nos encontramos con diecinueve poemas, más centrados en lo puramente literario, en lo puramente poético, que los de la primera parte. Aquí la obsesión fundamental de Cadenas es hallar el modo de salirse del poema, de alejarse del yo poético. Lo deja claro desde el principio: Busco un claro / para ver / sin mí, / pero me entretengo / en el camino. La labor, sin embargo, es difícil. A veces consigue vislumbrar una poesía más pura, más liberada del yo y sus servidumbres, pero es difícil despojarse de los viejos hábitos: Si lo vislumbraste / ¿por qué no resplandeces? … Ah, es que el viejo camino / no se desprende de tu paso. Pero la literatura no es el único tema que toca Cadenas en sus poemas, sino que también reflexiona sobre la memoria («De todas maneras») y el paso del tiempo («Sorpresa»).
La última parte de Sobre abierto es mucho más breve que las anteriores. Sólo contiene nueve poemas, en los que Cadenas sigue hablando de la poesía, pero en los que además aparece fugazmente el amor, en los poemas «Tú» y «Epitalamio», de resonancias salinianas, donde podemos observar cómo el tú, ese pronombre minado por la costumbre, / ese pronombre que había dejado de ser templo, se convierte en tú y ella radicados en el instante, / tú y ella realzados por el misterio del amor. También se cuela en esta sección algún poema de ocasión, como «La voz», en el que Cadenas se hace eco del extraordinario hallazgo de una grabación, hecha por Edison a finales del siglo XIX, en la que se conserva la voz del poeta laureado inglés Alfred Tennyson. Una voz como un pequeño río / que mana del inframundo, y que permite que en jirones, / a través de una entrecortada hebra / de aire, / el poeta de nuevo nos visite. Sin embargo, el tema principal sigue siendo la poesía. Una poesía con la que Cadena ha venido luchando a lo largo del poemario, a lo largo de su vida, pero con la que finalmente quiere conciliarse, como muestra «Las paces», penúltimo poema del libro: Lleguemos a un acuerdo, poema. / Ya no te forzaré a decir lo que no quieres / ni tú te resistirás tanto a lo que deseo. / Hemos forcejeado mucho… Una reconciliación, sin embargo, que puede llevar al poeta a un enfrentamiento con el hombre, con el otro borgiano ante el que Cadenas se rebela en los últimos versos del poemario: Sé / que eres mi suelo / pero déjame buscar mi camino.
Las constantes reflexiones metapoéticas que introduce Cadenas en Sobre abierto nos permiten dibujar una imagen ideal de la poesía por la que aboga el autor venezolano. Una poesía sencilla, intimista y sin estridencias. Una poesía construida a base de armar vocablos , con un lenguaje vivo y cercano a la realidad, un idioma de artesano que no se someta a ataduras estilísticas o métricas. Una poesía para la que Cadenas rechaza la labor limae eterna que convierte a los poemas en joyas de museo faltas de calidez, pero que tampoco puede ser completamente desdeñada. El poeta, por lo tanto, debe buscar un equilibrio entre la exactitud y la emoción: Excavo / en busca de palabras / para dárselas al cuerpo.
En definitiva, Cadenas ha logrado con Sobre abierto un poemario intimista y sosegado, contemplativo y reflexivo al mismo tiempo, un poemario levantado en torno a los pequeños acontecimiento cotidianos que hacen más llevadera la existencia: De regreso a casa / veo un pavo real / tras una cerca / y sonrío. Algo sin duda necesario en los tiempos que corren.
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